
El Sol, motor de la vida en el Sistema Solar.

Mercurio, tórrido y solitario.

Venus, cercano y hostil.

Sin comentarios.

La Luna, eterna acompañante.

Marte, el sueño del futuro

Júpiter, gigante, estrella frustrada.

Saturno, poesía planetaria.

Urano, frío y oscuridad.

Neptuno, azul profundo en la distancia.
Más de allá de todo ello, la inmensa lejanía del espacio profundo. Polvo, restos de vaporosos cometas y algún pedrusco ocasional. Silencio, profundidad y vacío.
(Publicado en El Hermitaño el 28 de abril de 2006)