9.10.11

La patria del hombre



Al filósofo presocrático griego Anaxágoras de Clazómenas (siglo V antes de Cristo) le amonestaron, en una ocasión, por dedicar demasiado tiempo a temas naturalistas y reflexiones cosmológicas, dejando en cambio al margen cuestiones de corte política o social. Había vendido toda su herencia para que otros se preocuparan por obtenerle rendimiento y, así, él pudiera dedicarse a meditar y pensar. Se le acusaba, a Anaxágoras, de esforzarse poco en mejorar la pólis, de menospreciar su patria. Pero Anaxágoras respondió, elevando su dedo hacia el firmamento: “Mi patria me importa muchísimo”...

Querían hacer de la patria anaxagorea algo limitado, cerrado, exclusivo. Pero él se sentía como un cosmopolita en sentido auténtico.

¿Nos sentimos hoy así, todos nosotros?

(Imagen: Stephane Vetter (Nuits sacrées)